Articulo Publicado en Creciendo en Familia por Claudia Simó Velázquez (Psicópedagoga Especialista en Dificultad de Aprendizaje y Modificación de Conducta.Terapeuta)
En cada taller que imparto a pre y adolescentes quedo fascinada con las dinámicas de grupo y las discusiones que generan los temas que tratamos.
Cuando hablamos de los padres y su relación con ellos la gran mayoría está de acuerdo que el amor de los padres es un sentimiento humano insuperable. Pero del mismo modo evidencio su descontento con la relación que llevan actualmente con sus progenitores. Entonces es cuando les hablo de "la misión de los padres vs la misión de ellos". Del mismo modo como se dice que el alumno aspira a superar al maestro, los padres aspiran a que sus hijos lo superen a ellos en desempeño y logros, "Que tengan las oportunidades que ellos no tuvieron". Mientras que los chicos aspiran una independencia y libertad de hacer lo que mejor les parezca no siempre estando estas aspiraciones alineadas con las expectativas de los padres.
Es importante que todos los padres entiendan que entre la dinámica padre-hijo siempre estará íntimamente ligado al elemento de ejemplaridad. El hijo tiende a copiar el modelo paterno y en ocasiones trasciende mas allá de lo que ese modelo le propone. Y es precisamente este aspecto, uno de los puntos que más polémicas genera entre ellos, puesto que los padres exigen sin ver sus propias huellas obligando al hijo a vivir en una incoherente existencia.
Una de las herramientas más poderosas e impactantes en la vida de un hijo además del ejemplo es la comunicación. Así que resaltamos el valor de la palabra como elemento de la comunicación emocional y afectiva en la dinámica familiar, siendo esta el instrumento de transmisión de los valores y paradigmas de generación a generación. Sin duda hay una actitud y una necesidad en ambas partes de romper los preconceptos que dificultan el intercambio de sentimientos, la posibilidad de hablar y de escuchar, y así mejorar la calidad de los vínculos.
Las quejas más comunes que escuchamos de los pre y adolescentes son que sus padres desconfían de ellos o lo agotador que les resulta el eterno discurso de que "cuando ellos tenía su edad no hacia tal o cual cosa" enfatizando que ellos fueron mejores al manejarse con sus iguales y padres. Es importante que los padres les permitan a sus hijos transitar su experiencia aun cuando compartan sus vivencias como un intento de evitarles los tropezones del camino.
En la valorización padres-hijos es elemental que se entienda que el amor entre ellos no es puramente complacencia y aceptación de la conducta del otro, sino exigencia y autoexigencia. Aquí se deben resaltar factores básicos que son: Motivación para el crecimiento individual de cada miembro de la familia, la capacidad de entrega, la voluntad de cada día hacer su mayor esfuerzo y sobre todo velar por esa sinceridad y confianza que emana del ejemplo.
Al escuchar las respuestas y reflexiones de los chicos nos percatamos el valiosísimo paso adelante en el esfuerzo por rescatar los principios que más contribuyen a mejorar y dignificar la relación entre padres e hijos. Así que a los padres solo les digo: Prediquen con el ejemplo, ponga límites, construyan puentes sólidos de comunicación sincera, sean flexibles a los cambios necesarios de acuerdo a las edades de sus hijos y ejercite la confianza ya que llegara el momento en que tienen que empezar a volar solos.
En cada taller que imparto a pre y adolescentes quedo fascinada con las dinámicas de grupo y las discusiones que generan los temas que tratamos.
Cuando hablamos de los padres y su relación con ellos la gran mayoría está de acuerdo que el amor de los padres es un sentimiento humano insuperable. Pero del mismo modo evidencio su descontento con la relación que llevan actualmente con sus progenitores. Entonces es cuando les hablo de "la misión de los padres vs la misión de ellos". Del mismo modo como se dice que el alumno aspira a superar al maestro, los padres aspiran a que sus hijos lo superen a ellos en desempeño y logros, "Que tengan las oportunidades que ellos no tuvieron". Mientras que los chicos aspiran una independencia y libertad de hacer lo que mejor les parezca no siempre estando estas aspiraciones alineadas con las expectativas de los padres.
Es importante que todos los padres entiendan que entre la dinámica padre-hijo siempre estará íntimamente ligado al elemento de ejemplaridad. El hijo tiende a copiar el modelo paterno y en ocasiones trasciende mas allá de lo que ese modelo le propone. Y es precisamente este aspecto, uno de los puntos que más polémicas genera entre ellos, puesto que los padres exigen sin ver sus propias huellas obligando al hijo a vivir en una incoherente existencia.
Una de las herramientas más poderosas e impactantes en la vida de un hijo además del ejemplo es la comunicación. Así que resaltamos el valor de la palabra como elemento de la comunicación emocional y afectiva en la dinámica familiar, siendo esta el instrumento de transmisión de los valores y paradigmas de generación a generación. Sin duda hay una actitud y una necesidad en ambas partes de romper los preconceptos que dificultan el intercambio de sentimientos, la posibilidad de hablar y de escuchar, y así mejorar la calidad de los vínculos.
Las quejas más comunes que escuchamos de los pre y adolescentes son que sus padres desconfían de ellos o lo agotador que les resulta el eterno discurso de que "cuando ellos tenía su edad no hacia tal o cual cosa" enfatizando que ellos fueron mejores al manejarse con sus iguales y padres. Es importante que los padres les permitan a sus hijos transitar su experiencia aun cuando compartan sus vivencias como un intento de evitarles los tropezones del camino.
En la valorización padres-hijos es elemental que se entienda que el amor entre ellos no es puramente complacencia y aceptación de la conducta del otro, sino exigencia y autoexigencia. Aquí se deben resaltar factores básicos que son: Motivación para el crecimiento individual de cada miembro de la familia, la capacidad de entrega, la voluntad de cada día hacer su mayor esfuerzo y sobre todo velar por esa sinceridad y confianza que emana del ejemplo.
Al escuchar las respuestas y reflexiones de los chicos nos percatamos el valiosísimo paso adelante en el esfuerzo por rescatar los principios que más contribuyen a mejorar y dignificar la relación entre padres e hijos. Así que a los padres solo les digo: Prediquen con el ejemplo, ponga límites, construyan puentes sólidos de comunicación sincera, sean flexibles a los cambios necesarios de acuerdo a las edades de sus hijos y ejercite la confianza ya que llegara el momento en que tienen que empezar a volar solos.
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